Más de 110 alumnos y alumnas de los colegios de FEJE Norte, junto con otros jóvenes de MAGIS, participaron del 5 al 7 de junio en Madrid en los actos organizados con motivo de la visita del Papa León XIV a España. Acompañados por educadores y educadoras de los distintos centros, y de la Universidad de Deusto los jóvenes se sumaron a una amplia representación de la pastoral juvenil de la Compañía de Jesús, compartiendo una experiencia de fe, convivencia y encuentro con otros jóvenes procedentes de diferentes lugares del país.
La peregrinación tuvo como momento central la vigilia juvenil celebrada en la Plaza de Lima, uno de los principales actos de la visita apostólica. Miles de jóvenes participaron en una jornada que combinó música, testimonios, oración y diálogo con el Santo Padre, en un ambiente festivo y profundamente creyente. La propuesta estuvo estructurada en torno a distintas experiencias de acogida, escucha, encuentro y envío, invitando a los participantes a descubrir cómo vivir la fe en el mundo de hoy.
Los jóvenes de FEJE Norte compartieron además espacios de convivencia con participantes de otras obras educativas y pastorales de la Compañía de Jesús. Bajo el lema de seguir creciendo en la fe y caminar juntos en la misión, la experiencia permitió fortalecer vínculos, reconocer la riqueza de una Iglesia diversa y descubrir que la fe se vive también en comunidad, junto a otros jóvenes que buscan responder a los desafíos de nuestro tiempo desde el Evangelio.
La participación en este encuentro se enmarca en el compromiso de la educación jesuita por acompañar a los jóvenes en su crecimiento humano y espiritual, ofreciéndoles experiencias que les ayuden a descubrir su vocación y su lugar en el mundo. La presencia del Papa León XIV en Madrid brindó una oportunidad singular para renovar ese camino, animando a los jóvenes a ser protagonistas de una sociedad más fraterna, justa y esperanzada.
Para muchos de los participantes, estos días quedarán como un recuerdo especialmente significativo. Más allá de los actos celebrativos, la experiencia permitió sentirse parte de una Iglesia universal que sigue confiando en los jóvenes y que les invita a construir, desde la fe, un futuro lleno de esperanza.





