La ciudadanía global sigue consolidándose como una de las apuestas educativas de la Compañía de Jesús. Con este horizonte se celebró el pasado mes de marzo en Madrid el encuentro estatal de Ciudadanía Global de EDUCSI, que reunió a unas setenta personas para reflexionar sobre los desafíos actuales de la educación y sobre cómo formar personas capaces de comprender la realidad global y comprometerse en su transformación.
El encuentro abordó tres grandes cuestiones: la urgencia de educar para la ciudadanía global en el contexto actual, su conexión con la misión y la espiritualidad ignacianas, y las claves para integrarla de manera efectiva en la práctica educativa de los centros. La reflexión puso el foco en aspectos como la participación democrática, la justicia social, el cuidado de la casa común, la inclusión, los derechos humanos y la construcción de una cultura de paz.
Representantes de los colegios de FEJE Norte participaron activamente en este proceso y continuaron el trabajo durante el encuentro de homólogos celebrado en mayo. Allí compartieron experiencias, revisaron las políticas de ciudadanía global de los distintos centros y profundizaron en la incorporación de estas perspectivas en la vida escolar y en los proyectos educativos.
Esta apuesta educativa encuentra también expresión en nuevas iniciativas que buscan ofrecer experiencias transformadoras al alumnado. Entre ellas destaca la propuesta educativa que se está impulsando en Javier, inspirada en la figura de San Francisco Javier y orientada a que adolescentes reflexionen sobre su lugar en el mundo, desarrollen una mirada crítica sobre las injusticias y descubran su capacidad para actuar en favor del bien común. La experiencia conecta temas como la justicia social, la hospitalidad, la interculturalidad, la sostenibilidad, la ética del cuidado y la participación democrática con el itinerario vital y misionero del santo navarro.
La educación jesuita entiende la ciudadanía global no solo como un conjunto de conocimientos, sino como una manera de situarse ante la realidad. Se trata de ayudar a niños, niñas y jóvenes a comprender que forman parte de una comunidad humana interdependiente y a descubrir que sus decisiones y compromisos pueden contribuir a construir un mundo más justo, reconciliado y sostenible. En este empeño, la colaboración entre colegios, plataformas apostólicas y entidades sociales sigue abriendo caminos de aprendizaje y transformación para las nuevas generaciones.





