El pasado 27 de marzo, en Arrupe Etxea, Bilbao, se llevó a cabo el conversatorio “Defendamos la casa común: Impactos de la minería en El Salvador”. Una forma de recordar y conmemorar las figuras del beato Rutilio Grande, jesuita y San Romero, dos figuras esenciales en la historia salvadoreña, asesinadas hace 48 y 45 años respectivamente, por su valentía y compromiso en acompañar a su pueblo y denunciar las injusticias, por ser voz y dar voz a las víctimas. La mesa del pasado jueves fue un modo de ser micrófono abierto para la gente protagonista en la realidad de hoy en El Salvador.
Como ponentes participaron: Miren Martínez, Profesora del área de Tecnologías del Medio Ambiente de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU); Jaime Sánchez, Habitante de la comunidad de Santa Marta, El Salvador y miembro de ADES; Mirian Pacheco, comunicadora social; y Nagore Cebrián, Voluntaria de ISF/MGI.
Miren Martínez por su parte compartió una reflexión basada en datos científicos sobre los impactos ambientales de la minería a cielo abierto y sus efectos en la salud. Toda actividad minera contamina y los costos, tanto en el medio ambiente como en la salud de población de El Salvador, tienen que ver con los contaminantes químicos que se vierten en el suelo, aire y fuentes de agua en un país tan densamente poblado y altamente vulnerable en su medio ambiente.
Por su parte, Jaime Sánchez quien participó desde El Salvador, vía Zoom, actualizó el momento sociopolítico en el que se enmarca la actual lucha en contra de la minería metálica después que el gobierno del actual presidente Bukele, derogara la histórica Ley Contra la Minería Metálica, que en 2017 se había logrado aprobar con alto respaldo de múltiples expresiones sociales de país, para inmediatamente aprobar una ley de promoción de la minería metálica. La aprobación de la Ley General de Minería Metálica aprobada en diciembre pasado, ha suscitado un amplio rechazo en diversos sectores de la sociedad salvadoreña y de la opinión pública. Además de las históricas resistencias de las organizaciones medioambientales y las iglesias, se han sumado expresiones juveniles, destacó Jaime.
Mirian Pacheco, compartió un canto como gesto de esperanza en resistencia. Luego, desde su propio testimonio de resistencia, expuso la crítica situación que viven los 5 ambientalistas que están siendo criminalizados en El Salvador y que esta embestida gubernamental se extiende hacia las organizaciones y comunidades, en particular ADES y Santa Marta. Destacó cómo, en tales circunstancias, vuelve a ser sobre las mujeres en quienes recaen los cuidos de quienes son víctimas de la persecución del régimen.
Finalmente, Nagore Cebrián, desde su mirada como activista y voluntaria de Ingeniería sin Fronteras, agregaba que la solidaridad entre pueblos y entre organizaciones es importante para oxigenar la resistencia, sobre todo en tiempos críticos. Y es que en Bizkaia también hay luchas, razones y resistencias que nos llevan a que, desde la empatía se apoyen las distintas actividades de resistencia. Todo está interconectado, y la degradación ambiental, la lucha por la justicia social y la defensa del bien común nos afectan a todas y todos, sin importar dónde estemos.
se finalizo con la petición del publico de hacer una foto de grupo, como gesto de solidaridad con las personas defensoras del medioambiente que están siendo acosadas y criminalizadas en aquel país.





