Zaragoza acogió este jueves, 9 de julio, la firma del convenio de colaboración entre la Asociación de Municipios del Camino Ignaciano y la Compañía de Jesús, un acuerdo que busca reforzar la promoción, coordinación y accesibilidad de esta ruta histórica, cultural y espiritual que une Loyola y Manresa.
El acto tuvo lugar en el Ayuntamiento de Zaragoza y contó con la participación de representantes institucionales, municipales y de la Compañía de Jesús. Entre ellos estuvieron la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca; el presidente de la Asociación de Municipios del Camino Ignaciano y alcalde de Manresa, Marc Aloy; y el provincial de España de la Compañía de Jesús, Enric Puiggròs SJ. También participó Vicente Marcuello SJ, delegado de la Plataforma Apostólica de Loyola, en representación del territorio donde nace el Camino Ignaciano.
El convenio permitirá avanzar en líneas de trabajo como la mejora de la señalización, la accesibilidad universal, la promoción digital y la coordinación entre los municipios que forman parte del itinerario. El objetivo es consolidar el Camino Ignaciano como una experiencia de peregrinación, encuentro con el patrimonio, contacto con la naturaleza y búsqueda espiritual.
El Camino Ignaciano recupera el itinerario que Ignacio de Loyola realizó en 1522 desde Loyola, en Azpeitia, hasta Manresa. A lo largo de unos 650 kilómetros, la ruta atraviesa cinco comunidades autónomas —País Vasco, La Rioja, Navarra, Aragón y Cataluña— y vincula a numerosos municipios en torno a una memoria compartida y a una experiencia que sigue ofreciendo hoy claves de interioridad, conversión y discernimiento.
La Asociación de Municipios del Camino Ignaciano cuenta ya con 72 localidades adheridas, en torno al 80% del trazado. Entre las iniciativas previstas se encuentran la elaboración de un libro de estilo de señalización, un plan de accesibilidad universal, el desarrollo de una web turística en varios idiomas y la puesta en marcha de acciones de sensibilización local.
Desde la PA Loyola, la participación en este encuentro subraya la importancia de seguir cuidando el origen del Camino Ignaciano y de colaborar con otras instituciones para que esta ruta siga creciendo como propuesta cultural, espiritual y apostólica. El Camino no solo une territorios: también invita a recorrer, hoy, el proceso interior que llevó a Ignacio de Loyola a abrirse a una vida nueva al servicio de Dios y de los demás.




