Un cauce compartido para la esperanza

Los equipos de Loiolaetxea, Fundación Ellacuría, Centro Lasa y ALBOAN se han reunido los días 16 y 17 de septiembre en el Centro de Espiritualidad de Loyola para compartir la misión y avanzar en la construcción de la nueva organización del Sector Social.

Bajo el lema «Un cauce para la esperanza», las personas que forman parte de Loiolaetxea, Fundación Ellacuría, Centro Lasa y ALBOAN han celebrado en Loyola dos jornadas de encuentro, reflexión y trabajo compartido. La reunión se enmarca en el proceso de reorganización del Sector Social de la Provincia y ha permitido seguir dando forma al nuevo cauce que necesita una misión común al servicio de la justicia.

El encuentro ha querido ofrecer, ante todo, un espacio para reconocerse y escucharse. Construir una nueva organización no consiste únicamente en definir estructuras, responsabilidades o procedimientos. Supone también favorecer el conocimiento mutuo, fortalecer la confianza y cultivar una cultura compartida entre personas y equipos con trayectorias, experiencias y formas de trabajar diferentes.

Cultivar la esperanza en un momento de cambio

La primera jornada comenzó poniendo la mirada en las fuentes que alimentan la misión. En su intervención, Patxi Álvarez SJ invitó a profundizar en el sentido de una organización que quiere trabajar por la justicia desde una espiritualidad de la esperanza.

A partir de esta reflexión, las personas participantes dialogaron sobre la esperanza que estamos llamadas a cultivar en el contexto actual. La imagen de los ríos que se encuentran sirvió para expresar la riqueza que cada organización aporta al proceso y, al mismo tiempo, la necesidad de construir un cauce común capaz de integrar diferentes historias, capacidades y sensibilidades.

Durante la tarde se presentaron los avances del proceso de reorganización del Sector Social de la Provincia y del plan de cambio que está orientando la nueva organización. Las exposiciones de Luis Arancibia y Mary Tere Guzmán dieron paso al diálogo y al trabajo por áreas, en el que pudieron recogerse preguntas, resonancias y propuestas para continuar avanzando.

Una cultura común que se construye entre todas las personas

La segunda jornada estuvo especialmente dedicada al conocimiento mutuo, a los valores que se desean cuidar y a la construcción de una cultura organizativa común. Diferentes grupos abordaron algunos retos que atraviesan el conjunto de la misión: la comunidad de misión, la igualdad de género, el entorno seguro, el voluntariado y la participación, la sostenibilidad, la visión local-global, la comunicación y la relación con empresas y alianzas.

El encuentro permitió comprobar que la reorganización no parte de cero. Se apoya en años de compromiso con las personas migrantes y refugiadas, la cooperación internacional, la inclusión social, la ciudadanía global y la defensa de los derechos humanos. El reto es poner en relación esta experiencia acumulada, aprender unos equipos de otros y responder con mayor coherencia y capacidad transformadora a una realidad social cada vez más compleja.

En este horizonte se situó también la presentación de las Prioridades de la Plataforma Apostólica de Loyola, realizada por Vicente Marcuello SJ. Una invitación a sentirse parte de una misión mayor para impulsar una presencia transformadora en la sociedad, promoviendo una cultura de la hospitalidad, la reconciliación y el cuidado de la Casa Común.

Las jornadas concluyeron concretando los próximos pasos y el calendario de trabajo para los próximos meses. Quedan decisiones por tomar y cuestiones que seguir discerniendo, pero el encuentro de Loyola ha permitido fortalecer los vínculos y renovar una convicción compartida: el futuro de esta misión solo podrá construirse contando con la experiencia, la participación y el compromiso de todas las personas que la hacen posible.

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