Los patronatos de Alboan, la Fundación Social Ignacio Ellacuría y la Fundación San Francisco Javier (Centro Lasa) han aprobado su integración en Alboan. El proceso continuará en otoño con la incorporación de Loiolaetxea.
Los patronatos de la Fundación Alboan, la Fundación Social Ignacio Ellacuría y la Fundación San Francisco Javier (Centro Lasa) han aprobado su integración en Alboan, dando un paso decisivo en el proceso de reorganización del sector social de la Plataforma Apostólica Loyola. La decisión abre una nueva etapa de colaboración, en la que tres trayectorias complementarias unen sus capacidades para fortalecer una misma misión al servicio de la justicia, la inclusión y el cuidado de las personas más vulnerables.
Esta integración permitirá articular de manera más estrecha ámbitos de trabajo que ya compartían una misma inspiración ignaciana: la cooperación internacional y la ciudadanía global, la acogida y el acompañamiento de personas migrantes y refugiadas, y la intervención social con personas y familias en situación de vulnerabilidad. El objetivo es reforzar la capacidad de respuesta ante los desafíos sociales actuales, manteniendo la cercanía a las personas y el arraigo territorial que caracteriza a cada una de las obras.
El proceso continuará el próximo otoño con una segunda fase, en la que está prevista la incorporación de la asociación Loiolaetxea. De este modo, la reorganización del sector social en la Plataforma Apostólica Loyola seguirá avanzando hacia una estructura más integrada, que favorezca la colaboración, el discernimiento compartido y una mayor capacidad de incidencia social.
Este paso forma parte del proceso de reorganización que el Sector Social Jesuita está impulsando en toda España, con el propósito de fortalecer la misión compartida, favorecer el trabajo en red y responder de manera más coordinada a los retos sociales de nuestro tiempo.
Más allá de la reorganización institucional, la decisión expresa una convicción profundamente apostólica: que la colaboración hace más fecunda la misión. La integración quiere ser una herramienta para servir mejor, sumar experiencias y seguir haciendo presente, desde la espiritualidad ignaciana, una esperanza comprometida con la justicia y la reconciliación.





