El pasado domingo 17 de noviembre, desde diferentes obras de la Compañía de nuestra PA y de otras partes de la provincia, fuimos llegando a Azpeitia. Cada uno desde su visión y ánimo particular, nos dispusimos a descubrir la figura de Ignacio con profundidad e intensidad. De la mano de Cristóbal Jiménez encontrando los cañonazos recibidos en nuestra vida y recorriendo el camino junto a Ignacio invitándonos a no vivir distraídos.
En las jornadas sucesivas, con Neva Chico de Guzmán, seguimos buscando a Ignacio desde lo afectivo. De manera que, trabajando desde las emociones, consiguió rompernos por dentro para volver a construirnos.
La estancia en la casa de Loyola ha sido un parón para removernos y aprovechado para volver a las fuentes, lo que nos deja conscientes de que nos queda trabajo por delante. Volvemos a nuestras obras agradecidos, con un ánimo renovado y ganas de continuar en el siguiente módulo.
No olvidamos a Raúl Saiz sj por su acompañamiento, sin duda ha sido parte del éxito de este primer módulo, haciéndonos sentir parte de algo mayor y consiguiendo formar un sentimiento de comunidad entre nosotros.


