Un centenar de personas participaron el pasado 25 de junio en el campus de Bilbao de la Universidad de Deusto en el encuentro “Magnifica Humanitas: universidad, IA y dignidad humana”, una propuesta de reflexión compartida sobre los desafíos que la inteligencia artificial y las tecnologías emergentes plantean hoy a la universidad y a su servicio a la sociedad.
La sesión, presentada por Álvaro de la Rica, vicerrector de Política Académica y Transformación Digital, reunió a representantes de distintas facultades y ámbitos de la universidad a partir de la encíclica Magnifica Humanitas, publicada por el papa León XIV. Tras las intervenciones, el encuentro concluyó con un tiempo de diálogo con las personas asistentes.
A lo largo de la mañana fueron apareciendo algunas de las preguntas de fondo que hoy suscita la inteligencia artificial. Desde la Facultad de Teología, Eusebio Pérez Mao relacionó su desarrollo con los procesos de secularización y con la transformación contemporánea de la experiencia religiosa, subrayando la necesidad de pensar no solo sus consecuencias, sino también los marcos de responsabilidad y control en su propia gestación. Desde la Facultad de Ingeniería, Borja Sanz insistió en la importancia de comprender mejor el funcionamiento técnico de estos sistemas y defendió avanzar hacia una mirada transdisciplinar que ayude a conectar saberes.
También hubo una atención especial a las implicaciones éticas, jurídicas y sociales de estas tecnologías. Nuria Meler, desde la Facultad de Derecho, puso el foco en la necesidad de un enfoque jurídico preventivo, capaz de anticipar riesgos y establecer marcos normativos antes de que los daños se produzcan, mientras que Javier Martínez Contreras, de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, recordó que la tecnología no es neutral y advirtió del riesgo de reducir la reflexión sobre la IA a una lógica de eficacia y optimización sin discutir suficientemente los fines que la orientan.
La conversación se aterrizó también en ámbitos especialmente sensibles para la misión universitaria. Olaia Lucas, desde la Facultad de Ciencias de la Salud, recordó que la IA puede ser una ayuda valiosa en contextos sanitarios tensionados, pero que su valor no puede medirse solo en términos de rapidez o eficiencia, sino en su capacidad para ayudar a cuidar mejor sin sustituir la responsabilidad humana de cuidar. Lirio Flores-Moncada, desde la Facultad de Educación y Deporte, subrayó que la reflexión sobre la IA remite, en el fondo, a lo específicamente humano: la experiencia corporal, el aprendizaje en relación con otros y la conciencia moral. En esa misma línea, Jaione Yábar, de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, defendió la necesidad de un liderazgo humanista capaz de orientar la tecnología desde el servicio, el cuidado y el impacto positivo.
La intervención de Pello Azpitarte, desde Deusto Campus, aportó una lectura de conjunto del documento como una celebración de lo humano frente a la tentación de reducirlo todo a la inteligencia artificial. A partir de las imágenes bíblicas que recorre la encíclica, propuso pensar la universidad como un espacio que necesita ser cuidado y reconstruido desde los vínculos, la pertenencia, el acompañamiento y la responsabilidad compartida.
Con este encuentro, la Universidad de Deusto ha querido abrir un espacio de discernimiento comunitario sobre el lugar que está llamada a ocupar una universidad de inspiración cristiana ante las profundas transformaciones tecnológicas de nuestro tiempo. La pregunta por una tecnología al servicio de la persona, de la justicia y del bien común aparece así en el centro de una misión universitaria que quiere contribuir, desde la formación, la investigación y el diálogo con la sociedad, a un futuro más humano.






