250 personas de seis ciudades se reunieron en Loyola para expresar su compromiso con la acogida, los derechos de las personas migrantes y refugiadas y la construcción de la paz.
La hospitalidad se hace camino cuando personas distintas deciden caminar juntas. El 25 de octubre, 250 personas de Tudela, Pamplona, San Sebastián, Bilbao, Santander y Durango participaron en Caminos de Hospitalidad, entre Aizpurutxo y Loyola. Bajo el lema «La hospitalidad abre la puerta a la paz», la marcha quiso expresar cercanía con quienes se ven obligados a dejar su hogar y renovar el compromiso con una sociedad que acoge.
Ese compromiso tomó la palabra en el Círculo de Silencio celebrado ante el Santuario. La lectura, en castellano, euskera y árabe, denunció las injusticias que sufren las personas migrantes y refugiadas y afirmó: «Nos convocamos en el Círculo de Silencio para denunciar las injusticias que sufren las personas migrantes y refugiadas, desde nuestro compromiso con la acogida, la hospitalidad y la paz».
Las cifras compartidas durante el acto hablan de millones de vidas: 117,8 millones de personas desplazadas por la fuerza en el mundo al cierre de 2025, según ACNUR, y 2.484 personas muertas o desaparecidas en 2026 en las rutas migratorias hacia Europa, según la Organización Internacional para las Migraciones. Ante esta realidad, el decálogo de Caminos de Hospitalidad propone compromisos concretos: ofrecer refugio y proteger derechos, transformar actitudes cotidianas, reconocer el lugar de la infancia migrante y construir redes de acogida.
Caminar y guardar silencio no bastan por sí solos para cambiar esta realidad. Sí pueden ayudarnos a no acostumbrarnos a ella y a sostener, en nuestras comunidades y en las decisiones públicas, una cultura de hospitalidad. La jornada concluyó con un encuentro compartido en Loyola y una fotografía de grupo que recoge esa voluntad común.










Participantes de CVX en España reunidos ante la basílica de Loyola con la pancarta de Caminos de Hospitalidad.





