EcoLoiola 2026 · Agua Viva

Abrimos un grifo y el agua llega. Esa facilidad puede hacernos olvidar cuánto dependemos de ella y qué distinta es la vida cuando falta o está contaminada. El agua sostiene nuestros cuerpos, los alimentos y los paisajes que habitamos. También nos vincula con personas para quienes conseguirla cada día exige tiempo, esfuerzo o riesgo.

Este curso, EcoLoiola nos propone detenernos ante el agua como don y bien común. La mirada comienza cerca: en la ría de Bilbao, el Urola o la bahía de Santander; en los vasos que llenamos y en los espacios que compartimos. Contemplar esa presencia cotidiana puede despertar gratitud. También puede abrir una pregunta menos cómoda: ¿qué ocurre con el agua que utilizamos sin verla?

Hay agua detrás de lo que comemos, de la ropa que compramos y de muchos procesos tecnológicos. Revisar nuestra relación con ella pide mirar tanto los gestos personales como las decisiones de nuestras obras y comunidades. Y pide escuchar a quienes sufren más directamente la escasez, la contaminación o el deterioro de los ecosistemas acuáticos. El cuidado de la casa común pierde profundidad si se separa de la justicia.

La espiritualidad ignaciana nos invita a agradecer lo recibido, mirar de frente la realidad y discernir qué paso nos corresponde dar. Un ecogesto puede ayudarnos a empezar, siempre que no termine en sí mismo: su sentido está en hacer visible una responsabilidad y sostener algún cambio después de la jornada.

El 5 de octubre, EcoLoiola reunirá propuestas de oración, educación y compromiso en torno a «Agua Viva». Las comunidades jesuitas cuentan además con un itinerario de oración para los días 5 al 9. No se trata de resolver en una semana la crisis del agua, sino de dejar que una pregunta nos acompañe durante el curso: ¿qué podemos cuidar y cambiar, juntos, para que el agua siga siendo fuente de vida para todos?

Conoce la propuesta de EcoLoiola 2026.

Noticias relacionadas

Encuentro familia ignaciana en Donostia

Encuentro familia ignaciana en Donostia

Unas cincuenta personas de las obras de Donostia y Loyola participaron en el segundo Encuentro de la Familia Ignaciana. Al cumplirse cincuenta años del decreto sobre fe y justicia de la Congregación General 32, compartieron experiencias y se preguntaron qué llamadas plantea hoy este compromiso a su misión.