Las calles de Donostia volvieron a llenarse de vida con el paso de la Korrika, la gran carrera popular en favor del euskera que recorre Euskal Herria durante diez días sin interrupción . En esta 24ª edición, bajo el lema “Euskara gara”, la comunidad educativa de Jesuitak Donostia se sumó a esta cita imprescindible con un significado especial: no solo participamos como colegio, sino como parte de una red de obras de la Compañía de Jesús.

A las 11:54, en la calle Secundino Esnaola, recogimos el lekuko para recorrer un kilómetro compartido junto a Loiolaetxea y Alboan. Alrededor de 600 alumnos y alumnas, desde Primaria hasta Bachillerato, junto a educadores y jesuitas, corrieron junto a los equipos y personas acompañadas de estas organizaciones. Fue una imagen elocuente de lo que significa hoy el euskera: un espacio de encuentro, acogida y construcción compartida.

La jornada contó además con una dimensión internacional gracias a la presencia de Irma Mariño y Markis Martínez, de centros de Fe y Alegría en Perú y Venezuela. Su participación puso de relieve una conexión profunda: mientras aquí se impulsa el euskera, en otros lugares se trabaja por la defensa de lenguas indígenas. Una misma causa que une cultura, identidad y justicia a ambos lados del océano.

La participación en la Korrika fue, así, mucho más que una actividad deportiva. Supuso salir a la calle, compartir con la ciudadanía y expresar una manera de entender la cultura que integra lengua, compromiso social y ciudadanía global. En esta misma línea, la Universidad de Deusto también se ha sumado a la iniciativa en Donostia y Bilbao, reforzando el compromiso compartido con la promoción del euskera.

Como resonaba durante todo el recorrido: Tipi-tapa, tipi-tapa, Korrika.

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