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Qué son las Comunidades Arrupe


 

ÍNDICE

1. CONTEXTO JUVENIL
2. PROPÓSITO
3. DEFINICIÓN
4. METODOLOGÍA
5. LOS MONITORES
6. ESTRUCTURA
6.1. Estructura interna                                                                    
6.2. Integración en la Provincia de Loyola
6.3. Relaciones externas


MARCO DE LAS COMUNIDADES P. ARRUPE

1.     CONTEXTO JUVENIL

Antes de señalar el marco concreto de estas Comunidades, queremos remarcar algunos rasgos generales, entresacados de distintos estudios sobre los jóvenes y sus realidades grupales, que nos pueden ayudar a situar mejor dichas Comunidades en el mundo de los jóvenes de nuestros Colegios.

v     Con respecto a los ámbitos grupales y comunitarios, los jóvenes actuales sienten la necesidad de tener sus espacios propios, significativos y diferenciables de aquellos que usan los adultos. Espacios propios entre iguales que se constituyen en espacios de socialización de los mismos jóvenes y que son creados por ellos mismos. Espacios que son libremente utilizados por ellos, que nadie se los impone.

v     Por otra parte, forman parte de grupos en los que cada individuo se siente protagonista de los mismos y, en ese sentido, la persona en su totalidad se constituye en punto de referencia del proceso del grupo.

v     Asimismo, hay que tener en cuenta la realidad del joven, que gusta de las experiencias, de lo emocional, de lo no ideológico, e incluso de aquello que contenga notas de espectacularidad.

Ámbitos comunitarios propios

Protagonistas
La propia realidad

2.     PROPÓSITO

En el intento de potenciar, renovar y crear unos nuevos espacios para los jóvenes, en el ámbito de la Pastoral de nuestros Colegios, en la Provincia de Loyola de la Compañía de Jesús, hemos optado por la creación de las Comunidades Juveniles P. Arrupe.

v     Este intento, se sitúa en el horizonte del “ejemplo de los primeros Colegios jesuíticos, donde las Congregaciones Marianas jugaron un papel tan importante en la promoción de la devoción y del compromiso cristiano”  (Características de la educación de la Compañía de Jesús, nº 104).

v     En la actualidad o en los últimos años, las Comunidades Arrupe recogen la realidad de grupos cristianos existentes en los diversos Colegios, fundamentalmente centrados en torno a la preparación del sacramento de la Confirmación.

v     La opción por las Comunidades Arrupe nace también del deseo de dar a luz nuevas fórmulas de pastoral juvenil, adaptadas a las características de los jóvenes de hoy y adaptadas a la situación actual de los Colegios y de la sociedad. Considerando que es muy a tener en cuenta el “contexto” tan plural y tan variable en el que todos vivimos, así como nuestra “experiencia” pastoral de estos últimos años, esperamos que este documento nos ayude a reflexionar sobre lo que estamos haciendo y sobre lo que queremos hacer, para potenciar o crear estas Comunidades, con decisión y con flexibilidad (Carácter Propio de los Centros Educativos de la Compañía de Jesús, nº 4.2.2.).

 

Historia remota de estas Comunidades




Historia reciente de las mismas



Planificación inspirada en la pedagogía ignaciana


3.     DEFINICIÓN

La Comunidad P. Arrupe es una Comunidad juvenil cristiana, de vida colegial (y espiritualidad ignaciana), formada por chicos y chicas del último ciclo de Primaria, E.S.O., Bachiller, Ciclos Medios/Superiores y Universidad.

La Comunidad P. Arrupe tiene por objetivos:

·        Favorecer el crecimiento en valores humanos y cristianos, de acuerdo con el Carácter Propio de los Colegios de la Compañía de Jesús.

·        Intentar “procesos” de formación más que actividades sueltas, que ofrezcan la posibilidad de ofrecer criterios y orientación para la vida,  donde se forme a las personas y su conciencia en la responsabilidad.

·        Acompañar personalmente a los jóvenes en la búsqueda de su propia identidad y en el descubrimiento de su vocación personal.

·        Construir espacios cálidos, con relaciones cercanas y amistosas, siempre abiertos al resto de sus compañeros/as y a la sociedad, que ofrezcan la posibilidad del reconocimiento personal, de ser uno mismo.

·        Formar grupos de referencia para su fe: que les ayuden a descubrir, celebrar y construir su experiencia personal y comunitaria, viviéndola con naturalidad en la vida diaria. Grupos acordes con las directivas de las iglesias diocesanas.

·        Ahondar en la experiencia de descubrir en la propia vida el ámbito de lo Absoluto, en la personalización y la interiorización.

·        Desarrollar con especial esmero habilidades de convivencia, comunicación y apertura a los demás, que les prepare para participar en la vida democrática y política.

·        Poner en práctica actitudes de diálogo, paz y tolerancia, tan básicas para la sociedad plural e intercultural de hoy y de mañana.

·        Aprender solidaridad: en la familia, en clase, con el conocimiento de la realidad social (del Tercer y Cuarto Mundo) y con experiencias de acción, según sus posibilidades.

·        Potenciar una espiritualidad enraizada en lo social.

4.     METODOLOGÍA

Se trataría de emplear una metodología flexible y acorde con la edad de los chicos y chicas con los que se está trabajando. 

Algunos elementos metodológicos comunes a las diferentes Comunidades y adaptados al momento y circunstancias concretas pueden ser:

  • El grupo de referencia, donde se juntan periódicamente, para hacer actividades o hablar de temas cercanos que les interesan, para ir conociendo a Jesús, para orar y compartir sus sentimientos, preocupaciones, deseos, para hacer dinámicas o juegos, etc.
  • La oración y la celebración, fuentes básicas de toda comunidad cristiana.
  • La acción social, que potencie el progresivo análisis de la realidad en vistas a un compromiso crítico con los más desfavorecidos de la sociedad, llevada a cabo en la colaboración en campañas y otras actividades del Colegio.
  • Las experiencias comunitarias, que pueden consistir en convivencias de fin de semana, excursiones, retiros, experiencias en Semana Santa o diversas actividades de verano, y otras experiencias intercolegiales ofrecidas desde la Provincia de Loyola, sobre la base de fortalecer el desarrollo personal y la maduración de la fe.

A partir de aquí, cada Comunidad, podrá elaborar sus metodologías concretas, actualizarlas, enriquecerlas y adaptarlas a su propio grupo de chicos y chicas.

5.     LOS MONITORES

El monitor es la persona responsable del funcionamiento de los diversos grupos que forman la Comunidad y debe estar integrado en la dinámica del Equipo de responsables. Es una persona ilusionada en su labor educativa, preocupada por su coherencia cristiana y cercana a la realidad de los chicos y chicas.

Otros aspectos que debería reunir el monitor son:

  • Tener sensibilidad ante los valores humanos y cristianos.
  • Preocupación por mantener una vivencia personal de fe (y ser practicante de los sacramentos).
  • Ser capaz de tener un compromiso estable, ser responsable.
  • Ser capaz de trabajar en equipo y con actitud de disponibilidad.
  • Interés por su formación como educador.
  • Ser coherente en su vida.
  • Pertenecer a una comunidad de referencia.

Del mismo modo que definimos los deberes del monitor, sus derechos serían:

  • Ser informado de lo que consiste “ser monitor de la Comunidad P. Arrupe”; de las decisiones que afectan al grupo de chicos y chicas que lleva.
  • Posibilitarle una formación de carácter educativo, pastoral y social.
  • Participar en la labor de construir una comunidad cristiana que potencie la labor de la Iglesia.

6.     ESTRUCTURA

La estructura de la Comunidad se articulará en función del tamaño de la misma, de la realidad del Centro, de las posibilidades y de otras muchas circunstancias que puedan influir; por ello, no se trataría de una propuesta rígida sino flexible y que ayude a organizarse.

Algunas circunstancias que pueden condicionar:

  • Que el proceso de Confirmación esté inserto en las Comunidades.
  • Que exista un cierto movimiento de jóvenes universitarios que permanezcan en el entorno colegial.
6.1. Estructura interna

Ciertos aspectos que pueden ayudar al funcionamiento del la Comunidad Juvenil y que en la medida de lo posible pueden ser comunes son:

  • Que exista una persona como Responsable de la Comunidad.
  • Que exista una persona encargada de la Formación de los monitores.
  • Que exista un/a coordinador/a por nivel (siendo la distribución de niveles en función de la propia Comunidad).
  • Que exista un Equipo Coordinador de la Comunidad, integrado por el Responsable, el/la encargado/a de la Formación y los coordinadores de nivel.
  • Que, en la medida de lo posible, la Comunidad tenga un espacio físico propio: un local apto para los fines que se buscan.

El responsable máximo de la Comunidad será una persona del Equipo de Pastoral del Colegio (pastoralista), que tenga cierto cargo de responsabilidad dentro de la Comunidad, de manera que la dinámica de la Comunidad P. Arrupe del Colegio sea una parte del trabajo del Departamento de Pastoral.

6.2. Integración en la Provincia de Loyola

La interrelación de unas Comunidades con otras es muy importante; tanto en el ámbito de estructura y monitores, como de los mismos chicos y chicas que las integran. Por ello, desde la Pastoral de la Provincia de Loyola, se impulsa la creación y el resurgir de estas Comunidades en cada uno de los Centros, al igual que se promueven experiencias comunes para todos, procurando dar respuesta a las diferentes etapas del crecimiento del joven.

Para todo esto, el responsable de cada Comunidad formará parte del Equipo de Comunidades Arrupe de la Provincia de Loyola.

En cuanto a los vínculos de las Comunidades con los Colegios de la Compañía de Jesús en la Provincia de Loyola en los que se localizan y en orden a compartir y converger en líneas comunes de actuación y de gestión, se establecen los siguientes criterios para la elección de los miembros de la Junta Directiva:

·        El Presidente de la Comunidad, a fin de asegurar el vínculo directo con el Colegio, será un miembro de la Comunidad que pertenezca al Equipo Directivo del mismo (bien sea el Director, bien lo sea el Jefe de Pastoral), o al Equipo de Pastoral del Centro.

·        El Tesorero de la Comunidad, con el objeto de facilitar una correcta gestión de las cuentas, será un miembro de la Comunidad que pertenezca a la Administración del Centro. En caso de que ello no sea posible, el Tesorero dará cuentas de su gestión semestralmente a la Administración del Centro.

·        Los Vocales de la Comunidad podrán ser o bien miembros del Equipo de Pastoral del Centro o bien los coordinadores del equipo de monitores.

6.3. Relaciones externas

Es importante hacer mención a las relaciones de la Comunidad P. Arrupe con la/s Diócesis, como movimiento juvenil dentro de la Iglesia local. Sería recomendable que, en la medida de lo posible, se establecieran lazos con la parroquia perteneciente al Sector.

(Marco de las Comunidades P. Arrupe / Revisado: octubre 2004)

   

 

 
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